Con cierta frecuencia, los ciudadanos se preguntan por qué alguien de la calle debe aprender RCP y DEA. Dicho de otro modo, por qué es
necesario que los no sanitarios aprendan estas habilidades, cuando, al fin y
al cabo, la atención de los pacientes corresponde a médicos y enfermeros.
La respuesta es clara pero quizá no lo suficientemente
conocida.
El problema de la muerte súbita cardiaca –de la parada
cardiorrespiratoria (PCR)- es muy frecuente. En Europa afecta a más de 500.000
sujeto cada año. En España, a alrededor de 25.000; lo que supone un caso cada
20 minutos aproximadamente.
La atención a las víctimas de una PCR, a esas personas a las
que brusca e inesperadamente se les detiene el corazón durante su vida diaria,
viene marcada por lo que se denomina clásicamente “Cadena de Supervivencia”.
Efectivamente, ante una PCR, es fundamental que se alerte a
los servicios de emergencias (llamar al 1-1-2 ) pero ¿sabías que aunque, en el
mejor de los casos, la ambulancia llegara al lugar a los 5 minutos, las
posibilidades de supervivencia son menores del 50% ? ¿Sabías que cada minuto
que se retrasa la desfibrilación las probabilidades de supervivencia descienden
un 10 %, siendo prácticamente nulas tras 8 minutos?
La única forma de mejorar la supervivencia, de aumentar las
posibilidades de salir vivo de una PCR, es que los ciudadanos que están junto a
la víctima sepan hacer una resucitación cardiopulmonar (RCP) y, si está
disponible un desfibrilador semi-automático (DEA), también una desfibrilación.
¡Aprende RCP!
Hazlo
por el bien de todos
Hazlo por los tuyos.
Hazlo por ti.
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